Por Martín Ruiz Borge / Especial de Feniba

(27-07-2020).- De los tantos peloteros que han brillado intensamente en nuestro beisbol, JUAN PABLO JUAREZ GARMENDIA, es uno de ellos, y muy distinguido.

Ser miembro del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, habla de la calidad del personaje. Es el reconocimiento a su desempeño en el terreno de juego, tanto en el terruño como en el campo internacional, defendiendo los colores patrios.

En su rostro, Pablo Juárez tenía dibujada la sonrisa, la que destacaba con su amabilidad y cortesía a la hora en que era requerido por sus compañeros, los cronistas, los aficionados.

Y cuando estaba en la caja de bateo, era respetado por todos, especialmente los lanzadores, que conocían el poder de sus muñecas y lo difícil que era dominarlo. Era meticuloso a la hora de batear. Si abanicaba un determinado lanzamiento, analizaba ese pitcheo, con el bate medía el sitio donde pasó la pelota… Otro envío similar terminaba rebotando en los jardines o más allá de las bardas.

Juárez tenía el beisbol en su sangre. Desde niño estuvo involucrado en el juego y con las selecciones. Él integró aquella selección infantil que ganó un Latinoamericano de Pequeñas Ligas clasificatorio para Williamsport en 1968 en Puerto Rico.

Debutó en Primera División en 1973, ya a la edad de 19 años, y aunque jugaba en los jardines, una vez que se adoptó el rol de Bateador Designado en nuestro beisbol, ese fue su papel. Y lo hizo muy bien, quizá como el mejor de todos en nuestro país.

Carrera distinguida

A lo largo de veinte años en los Campeonatos nacionales de Primera División, Juárez consiguió promedio de por vida de .317, al conectar 1500 hits en 4736 turnos oficiales al bate en 1415 juegos. Toda su carrera la jugó con los equipos de su querido Chinandega, representado con ese nombre y también el Corinto. Fue refuerzo para finales con León en 1980 y con el Granada en 1985.

Curiosamente, nunca pudo celebrar un título nacional. En 1974, cuando Noel Areas coronó a los chinandeganos, Juárez jugaba en el Chinandega de la Liga “Esperanza y Reconstrucción”.

Pero él no dejó de destacar. Fue el primer bateador zurdo que conquistó un título de bateo en nuestra pelota. Lo hizo en ese año 1974 con promedio de .357. Posteriormente fue campeón de bateo en los años 1976 y 1977 en la Liga “Roberto Clemente”, con promedios de .366 y .374 respectivamente, para convertirse en el único jugador que fue el mejor bateador en las dos ligas existentes en la década de los años 70.

Entre los lideratos más distinguidos fue líder en Carreras Impulsadas (71) en 1977; en 1986 fue el máximo jonronero con 12. Dos veces fue líder en dobles, conectando 25 en 1974 y con 11 en 1982, empatado con Arnoldo Muñoz.

Mientras los lanzadores le “pitcheaban difícil”, para hacerlo líder en bases por bolas recibidas en 1981 (37) y golpearlo 8 veces en 1984, los managers preferían esquivarlo constantemente, al punto de cederle 278 bases intencionales en su carrera, y diez veces fue líder de ese departamento. 14 en 1976, compartido con Pedro Selva, en 1977 (27), 1978 (19), 1979 (19), 1980 (28), 1981 (14), 1983 (28), 1984 (15) compartido con Ernesto López, 9 en el Torneo Selectivo de 1984, y 27 en 1986.

Durante de década de los 70 y hasta antes que aparecieran y se proyectaran Próspero González, que fue una especie de discípulo, y Nemesio Porras, Pablo fue el pelotero zurdo de mayor poder y promedio de nuestro beisbol. Una vez que lo enfrentaban bateó 138 jonrones, 255 dobles, 21 triples y su sluggin de por vida fue de .467.

Con la Selección

Militó 12 años en la Selección Nacional, logrando notables resultados. Con ésta promedió .278, por 100 hits conectados en 360 turnos oficiales al bate. Anotó 61 carreras, impulsó 72 y bateó 17 jonrones. Hay un jonrón más, que se lo bateó a Estados Unidos en el primer juego de la Serie Play Off en el Mundial de San Petesburg en Tampa, Florida, en 1974. Ese fue el año de su debut, en el evento en que se quedó a un out del título mundial.

También estuvo en la Selección de 1976 en Cartagena, considerada una de las mejores en los Mundiales. Estuvo en la Copa de 1977 en Nicaragua, en que le jonroneó a Taiwán y Puerto Rico; estuvo en la altamente ofensiva de 1978 que ganó medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, y donde él conectó seis jonrones, incluyendo uno al cubano Braudilio Vinent.

Fue parte del elenco que ganó la histórica medalla de plata en los Panamericanos de Caracas en 1983. Ahí le conectó jonrón al estadounidense Billy Swiff. Su última selección la tuvo en 1986 en República Dominicana, de la que fue el mejor bateador. En esta su última incursión con la Selección, bateó dos jonrones, uno a Venezuela en el inicio del torneo y otro a Puerto Rico, en el último juego, el de su despedida del equipo nacional.

Se retiró del beisbol en 1993.

En el año 2010 fue incluido en el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.

Adjunto las estadísticas de Juárez con la Selección Nacional, las nacionales están en nuestra página web, y foto de la publicación del Semanario Deportes en que Juárez cuenta su historia.